EL IDIOMA QUE NOS UNE Y NOS IGUALA

Fundadora de Equal Access Language Services LLC, una compañía dedicada a educar a las instituciones, empoderar a los usuarios que no hablan inglés, y a formar intérpretes. Nuestra misión es prevenir la discriminación basada en el idioma.

Cuando pensamos en seguridad hospitalaria, o riesgos de salud para un paciente, rara vez pensamos en el idioma como un arma potencialmente letal; tampoco pensamos mucho en el riesgo que representa el idioma en un contexto legal. No se nos pasa por la cabeza que podamos quedar lesionados de por vida y que además no podamos defender nuestro caso en un tribunal adecuadamente, por culpa de una palabra. ¡Sí! una palabra nos puede dejar lesionados de por vida y puede condenarnos por un delito que tal vez ni hayamos cometido. El caso de Gricelda Zamora que murió en Arizona a los 13 años porque el hospital no ofreció servicios de interpretación y la usaron a ella para interpretarle a sus padres, o el caso de Willie Ramírez que se encuentra cuadripléjico en la florida por el uso de una palabra incorrecta por una persona bilingüe sin capacitación para ser interprete, no son casos comunes, pero no deberían ocurrir nuevamente.

En los Estados Unidos 25.1 millones de personas, casi el 9% de la población, no habla inglés. Estas personas son discriminadas constantemente cuando tratan de acceder a servicios públicos tales como servicios de salud, servicios sociales, educación y justicia. Dentro del contexto clínico, por ejemplo, la Agencia de Calidad en Salud e Investigación de los Estados Unidos (Agency for Healthcare Quality and Research) encontró que la proporción de lesiones de gravedad es 75% mayor para los que no hablan inglés que para un angloparlante, también esperan por más tiempo en el hospital, sufren más caídas, y en general están expuestos a un riesgo mayor, y obtienen peores resultados, por una sola razón: el idioma.

Muchos, sentimos vergüenza al no saber inglés, no queremos causar problemas, por eso cuando vamos al hospital a veces nos conformamos con que nos hablen un español mediocre, nos hagan esperar más tiempo, nos cancelen las citas, o peor, no nos atiendan, y todo esto mientras nos sentimos culpables por no hablar o entender inglés. Lo que origina esto es sencillamente una falta de acceso adecuado e igualitario a los servicios que necesitamos.

¿Existen soluciones para esto? ¡claro que sí! Y nosotros los hispanohablantes somos parte de la solución. Muchos hospitales e instituciones del gobierno están tomando medidas al respecto al desarrollar planes de acceso lingüístico, sin embargo, aún falta mucho trecho por recorrer y como usuarios de estos servicios debemos ayudar a moldear estos planes de acceso lingüístico. La mejor manera de ayudar es empoderándonos, sabiendo cuales son nuestros derechos y cuál es la legislación que nos protege como ciudadanos por la que se deben ceñir aquellos que nos prestan esos servicios.

Algunas de las leyes correspondientes:

1. Título VI del Decreto de Derechos Civiles dice que ninguna institución que reciba fondos federales puede discriminar a ninguna persona por causa de su país de orígen. El idioma es una extensión del país de origen y por ende no nos pueden discriminar por hablar un idioma diferente del inglés.
2. Orden Presidencial 13166 exige que instituciones federales ofrezcan servicios lingüísticos de acuerdo con la necesidad de la población circundante. Es decir, si dicha institución esta en medio de un barrio hispano, deben ofrecer servicios de interpretación y de traducción para esa población.
3. Los estándares CLAS o estándares culturales y lingüísticos, es un reglamento que recomienda que se presten servicios adecuados de interpretación y de traducción dentro de las instituciones de servicios de salud.
4. La enmienda número cinco de la constitución habla del derecho a obtener un debido proceso legal.
5. La enmienda numero seis de la constitución habla del derecho a un juicio rápido e imparcial.
6. La enmienda número catorce habla de la protección igualitaria de la ley para todos los ciudadanos.
7. Todas estas leyes explícita o implícitamente contienen el derecho a poder comunicarse en un idioma que se entienda cuando se esta tratando de acceder a un servicio público.

¿Qué es un servicio adecuado?

Siempre que vayamos al médico, al departamento de servicios sociales, o a cualquier institución del gobierno debemos asegurarnos de que se nos brinda la posibilidad de tener un intérprete. La interpretación puede hacerse a través del teléfono, de un video, o en persona. Lo importante es que entendamos todo lo que se nos dice. Es nuestra salud y nuestra vida lo que está en juego. Es importante que el intérprete esté capacitado o que el médico hable un español adecuado y comprensible. Si nos entregan un documento para firmar, este documento debe estar traducido a nuestro idioma, especialmente si es un documento vital para nosotros. Debemos entender lo que estamos firmando.

Solamente conociendo nuestros derechos y exigiendo una alta calidad en estos servicios, podremos mejorar los resultados que tenemos en salud, educación y justicia. Tenemos el poder de mejorar nuestros resultados y no debemos avergonzarnos por hablar nuestro idioma.

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